sábado, junio 01, 2013

¡MI REGRESO A UN TEMPLO DEL FÚTBOL: "EL NEMESIO"!

Relato hecho por un cronista que regresa a las gradas del más legendario estadio de Colombia: el "Nemesio Camacho El Camping", de Bogotá; reviviendo sus recuerdos y contando detalles del equipo que pelea punto a punto, el Santa Fe, su llegada a la final de la Copa Libertadores de América.

Plano general del mítico estadio de El Camping inaugurado en 1938 y que tiene hoy una capacidad para 10 mil aficionados. En su cesped juegan los equipos capitalinos Millonarios y Santa Fé.

Por: Eric Palacino
Periodista 
Bogotá (Colombia)

En los ventorrillos de la 57 me invade un pálpito reconocido, un rumor de saltitos y voces, de cánticos apenas entendibles, encriptados bajo el centenario golpetear de tambores, algarabía del tribal ancestro futbolero, estamos en las vecindades del templo del balompié bogotano, una frontera a la que no acudía desde hacía 17 años.
¿¡Cómo!?¿"El Palacio del Colesterol" ha desaparecido?. Busco ese paraíso gastronómico, recuerdo su grasa atmósfera y sus ruidosos comensales y sus vitrinas atiborradas de frituras bajo bombillitos solitarios como faroles. Ahora todo está ordenado quizá demasiado para mi gusto. 
Una turba envuelta en rojo y blanco camina hacia el gran coloso, "El Nemesio Camacho El Camping", que devora a miles de aficionados, con sus glándulas de concreto. Bajo la pirotecnia de esta noche se amalgaman las bocanadas de humo de los viejos catafalcos rodantes que aún deambulan por la carrera 30 y el sonoro claxon, con sus acentos nasales, en sordina, de inconfundible origen santafereño. Me asaltan recuerdos desde esa orilla de mi vida, cuando asistía miércoles y domingo a este templo de la euforia a ejercer como reportero de camerinos 
Ocho de la noche, me he instalado en el tercer piso de occidental, cerca de las cabinas de trasmisión, el mismo que ocupé en tiempos en que el fútbol despedía a los últimos hinchas de mostacho que recordaban a Pandollfi y Pedernera. Los días en que la gente escuchaba los partidos en transistores, no en teléfonos celulares, radios donde cabían las portentosas voces de narradores imaginativos y analistas de elaborada prosa, los lejanos días en que el futbol no necesitaba las vanas diatribas sobre la moda que lucen los jugadores, ni disc-jockeys elevados a la condición de comentaristas deportivos.

El estadio es precioso. Desde las velitas que portan los aficionados de Oriental, vuelan inverosímiles pájaros de fuego que estallan en una lluvia de azufrado y rojizo embrujo. La hinchada de la tribuna popular, extiende la enorme bandera cardenal sobre el vapor de los torsos desnudos, tatuados con la estrella siete, con el bicolor escudo y con flacos leones que rumian su propia furia y delirio. 
Arranca el partido, trato de ubicar la última visita al Nemesio en una fría noche del 96 cuando Junior de la mano de Valenciano derrotó al Santafé y me desterró del estadio, esa velada, sentado en sus frías graderías, hice la promesa de no volver, predicamento que ahora se rompe por cuenta del gran momento de los cardenales en la Copa Libertadores. 


En la formación albirroja preciso las figuras que se han vuelto familiares. Jefferson Cuero lleva su rostro de pianista de película antigua, grabada en un mísero y añejo bar de Nueva Orleans. Tiene una forma de correr primitiva, de corajudo guerrero zulú, portando dos largas palancas de donde libera un disparo de “40 yardas” diría el Negro Perea. 
Gana Santafé y apenas transcurren 6 minutos. Los rojos aseguran su paso a la Libertadores. Pérez, el argentino, camina con tranquilidad que da la experticia. Tiene las rodillas muy juntas, tiene las patas chuecas, pero juega sin apuros, toca, aguanta y cuando se decide tira imposibles centros algebraicos. El medio campo es entonces la pizarra donde el calvo traza la arquitectura de un fútbol rítmico y cerebral a la vez, un estilo donde concurren la lógica y la magia, la sorpresa y la hipotenusa. 

En el frente de Ataque, Medina hace esfuerzos infructuosos, estrella un remate contra un paral. Muestra algunos destellos de su juego, de ese vértigo que le permite aventurar incursiones en terrenos imposibles, por donde no cabe, en campos minados de piernas rivales, sin más armas que su frágil velocidad cultivada en potreros de pueblito antioqueño y sus quiebres con aroma del futbol polvoriento. Corre, busca los centros y mira a la tribuna con sus ojos bañados de orfandad, ojos aún habitados por esos fantasmas adictos a la juerga, espectros letales contra los que lucha a diario, quizá sus adversarios más traicioneros. 

Partido aparte se juega el otrora general Bedoya. Esta noche no es el terco y pugnaz destructor del juego ajeno, es el curtido trabajador de la empresa, el que acude para llenar los espacios que sus compañeros dejan, es un líder que no reclama, aplicado, atiende todas las solicitudes, apoya a Pérez, marca con certeza, hace limpias entregas, en resumen es el compañero, el empleado en el que todos confían.

Al fondo de la cancha Valdez hace cierres con la elegancia del inolvidable Jorge Balbis. Meza lo complementa, no necesitan hablar para entenderse como alguna vez lo hicieron Yepes y Córdoba, Bares y Maldini, como Gardel y Le pera.

Valencia es un jugador de estampa añeja, parece sacado de un viejo ejemplar de la revista Estadio. Con sus canillas desnudas, medias recogidas, a lo crack, transita el medio campo al área chica, acompañando a las figuras, rodeándolos, metiendo, cazando cualquier posibilidad con la convicción de los futbolistas de otros tiempos, los que usaban fuerza a cambio de gambetas, y es de esa fortaleza, de esa búsqueda inclaudicable, de donde surge una pared con Medina que termina en un fuerte remate del flaco de caminar errabundo, un tiro inolvidable que sella el paso del Expreso Rojo a la semifinal de las Libertadores. 

Se marcha la turba cardenal con su trasteo de caritas pintadas y cornetas afónicas. Contra el plafondo de un cielo añil y purpúreo, las luminarias del estadio en parpadeo agonizante, despiden una noche que resistirá el olvido. Las gradas, ahora vacías, son ruinas invadidas de nostalgia y como el mohoso silencio de las casitas de la calle 57, como los viejitos de rojas bufandas, como los muchachos que compran afiches y gorras y por supuesto ilusiones de campeonato, serán los preciosos recuerdos de esta fuga al libertario universo futbolero.
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Biografía del autor: Eric Palacino Zamora. Periodista colombiano que ha laborado en diferentes medios de comunicación, entre ellos, diario EL ESPACIO, de Bogotá. Escritor y cronista que, con un estilo decantado, vive y hace vivir sus relatos. Actualmente trabaja en una entidad oficial. EL COMENTARISTA agradece su gentil colaboración.


domingo, mayo 26, 2013

¡AQUÍ NACIÓ DIOMEDES DÍAZ PARA CANTAR VERSOS DEL ALMA!

LA HISTORIA JAMÁS CONTADA de la casa donde nació el famoso cantante vallenato Diomedes Díaz, sus primeras vivencias, la historia de su hija Rosa Elvira Díaz Mejía y su amor por La Virgen del Carmen. EL COMENTARISTA les comparte una crónica del escritor cesarense Juan Rincón Vanegas, quien visitó y fotografió en exclusiva la zona en la que abrió sus ojos por primera vez al mundo "El Cacique de La Junta".

LO QUE SE CONSERVA DE LA CASA DONDE NACIÓ DIOMEDES DÍAZ, en la finca Carrizal, juridicción del municipio de La Junta, San Juan del Cesar, La Guajira, norte de Colombia. Nació el 26 de mayo de 1957. (Fotos Exclusivas Juan Rincón Vanegas).
LA CASA SE ENCUENTRA EN PROCESO DE RESTAURACIÓN por parte de un 
allegados del cantante.

Por: Juan Rincón Vanegas
Periodista
Valledupar, Cesar; San Juan del Cesar  y La Junta, La Guajira(Colombia)


Rodeado de montañas, tunas, cardones, magüeys y árboles frondosos está el sitio en donde nació Diomedes Díaz Maestre. Fue exactamente a las 7 de la noche del domingo 26 de mayo, día de San Felipe de Nerí y Santa Mariana de Jesús, en luna nueva, año 1957 según indica el almanaque Bristol. 
El lugar descrito es la finca Carrizal, jurisdicción de La Junta, La Guajira, norte de Colombia, y para llegar hay que recorrer un camino inhóspito que surcan dos ríos. A su alrededor todo es dominado por animales silvestres, mientras que la brisa se pasea a sus anchas.
El paisaje es acogedor y todavía está aquella casa que fue testigo del nacimiento del artista más grande que ha dado la música vallenata. Las medidas son de cuatro metros de ancho, por seis de largo; y aún se conserva una pequeña parte de la pared de bahareque, los estantes, el techo viejo de zinc y el piso agrietado por la huella del tiempo.
En esa dimensión se encierra el más grande tesoro que en ese tiempo tuvo la pareja conformada por Rafael Díaz y Elvira Maestre, quienes se abrieron paso con trabajo y dedicación, esperando que la vida les sonriera con su carga de 9 hijos, 5 hombres y 4 mujeres.
En ese bello rincón guajiro trascurrieron los primeros años de éste niño que pasó mucho trabajo, era el hijo mayor porque muchas veces, como lo ha contado, por el fogón de su casa no pasaban ni los lobos y el hambre jugaba de local en la humilde vivienda.
A pesar de que su estrella del futuro no alumbraba lo suficiente, con el paso de los años, el joven pueblerino brilló con luz propia y se convirtió en un artista que se impuso contra todos los pronósticos. Nadó contra la corriente y triunfó a pesar de tantas caídas de las que ha sabido levantarse, como lo relata en una de sus canciones.
En aquellos tiempos nadie daba un peso por el ‘chivato’, remoquete que le pusieron porque desafinaba al cantar. En su propio terruño corría el comentario que Diomedes desafinaba más que una campana de barro, pero con el correr del tiempo les ganó a todos los jueces del canto folclórico.
Precisamente en La Junta, su paisano Luís Alfredo Sierra salió en su defensa y dijo que levantara la mano la persona que no hubiera cometido ni medio error en la vida, “para llevarlo en hombros de La Junta a Bogotá y darle la medalla del más correcto del mundo. Ese premio se lo lleva lejos, Jesucristo”, remata en su comentario.
Ahora, el lugar donde nació Diomedes sufrió un cambio total, fue sometido a una limpieza y está sembrado de yuca porque antes estaba lleno de una maleza que no dejaba ver nada.
A cargo de éste amplio terreno se encuentra Víctor Darío Urrutia Maestre, hijo de Graciela María Maestre Hinojosa, más conocida como ‘Gache’, hermana de la mamá de Diomedes, quien se ha encargado de transformarlo. “Antes esto era puro monte y la casa estaba tapada. Trabajé durante diez meses, ahora está limpio y vengo todos los días. Mi propósito es dejar la casa como estaba cuando nació mi primo Diomedes. Llevará esfuerzo y dedicación pero servirá para que mucha gente venga a visitarla y se dé cuenta de la manera como vivía en Carrizal el ahora famoso "Cacique de La Junta", como lo bautizó el fallecido cantante vallenato Rafael Orozco, en su canción "Cariñito de mi vida".
Seguro de lograr su propósito, Víctor Darío ha traído algunos materiales de construcción que en corto tiempo dejaran la casa como aquel 26 de mayo cuando Diomedes anunció su nacimiento con un llanto vigoroso y muchos fueron a darle la bendición al primogénito de la familia Díaz Maestre.
‘Jama’, como sus familiares llaman a Víctor Darío, cerró el broche del portillo y a pocos metros quedó la casa que fue testigo de la niñez de ese muchacho que tuvo la virtud de homenajear a su querido padre Rafael María en la canción "A mi papá":
“Ese que con su sudor, me dio el tamaño que tengo, y el hijo le salió bueno y ha sido un ejemplo de él”
Ese mismo muchacho que le regaló una frase célebre a la "Vieja Elvira", la autora de sus días: “Ayyyy…mamá, ojalá el mar fuera mío, pa’ dátelo con to’i pescao”.

El primer amor

En el recorrido por la finca Carrizal apareció aquella mujer que fue la primera aventura de amor de Diomedes y que con el paso del tiempo dio sus frutos. Bertha Rosario Mejía Acosta se mostró dispuesta a contar esa historia. 

A la izquierda, la bella Rosa Elvira Díaz Mejía, hija de Diomedes Díaz; y su mamá, 
Bertha Mejía.


“Había asistido a la caseta de Rosario Maestre, en La Junta, con motivo de los carnavales, estando sentada y sin darme cuenta él se me acercó y me estampó un beso en la espalda. Yo tenía puesta una blusa de canastica. Le reclamé, y me dijo que le había provocado porque yo le gustaba”. Y continúa diciendo: “Todo siguió de coqueteo en coqueteo, cuando vinimos a darnos cuenta estábamos enamorados y emparejados. Con decirle que él no podía ir a mi casa, nos veíamos a escondidas porque mi mamá, Eugenia María Acosta, no lo aceptaba, debido a que era un pelao parrandero y no le veía ningún futuro”.
De esos amores que ella destaca como “algo verdadero, con esa inocencia de antes y que se hicieron más fuertes porque eran prohibidos”, nació Rosa Elvira, exactamente cuando el muchacho ‘Medes’ -como Bertha lo ha llamado siempre- tenía 17 años, 3 meses y 12 días de edad.
“La noticia del embarazo se la dije estando acostada en una hamaca, y él se alegró mucho porque vendría al mundo el producto de un bello amor que duró cinco años, que se fortaleció con cartas románticas, que era la vitamina para alimentar ese idilio que nació de un beso y que floreció en medio de las dificultades de aquellos tiempos, donde sus padres fueron los grandes héroes para atenderme porque él estaba estudiando y no tenía ni un peso”.
En medio de la charla, Bertha Rosario cuenta una historia inédita cuando ella misma le contó a su ‘Medes’ que él tenía una enamorada: “Le dije una vez y en muchas ocasiones me insistió, hasta que le confesé que mi prima Patricia Acosta estaba enamorada de él. Todo pasó tan rápido, cuando vi fue que se casó con ella, pero no me opuse porque era su decisión y me quedé con mi hija que ha sido el mejor regalo que Dios me ha dado. ‘Medes’ nunca me ha quedado mal, ha sido muy generoso conmigo y para él sólo tengo agradecimientos”.
En medio de su relato, expresa que su paso por la vida del artista, además de premiarla con una encantadora hija, dejó como testamento cientos de recuerdos que se escapan de su nido cuando escucha las canciones ‘Cariñito de mi vida’ y ‘El aguinaldo’, que nacieron en la época en que ella era la dueña del noble y enamorado corazón de ‘El Cacique de La Junta’.

“Hoy te traigo de aguinaldo
algo de mi corazón,
te traigo el alma de mis amores
sobre del alma unas flores
ay, en estas coplas cantadas.
El niño Dios que nos pondría
un corazón de alegría
pa’ que nos amemos los dos”.

La virgen para Diomedes

En la misma región de Carrizal, en la finca ‘Los brasilitos’, se encuentra la Virgen del Carmen que el acordeonero Juancho Roís le regaló a Diomedes Díaz, obsequio que hizo público en la canción ‘Un Canto Celestial’, grabada en 1995.

“Me regaló Juancho Roís la virgen
me regalo la Virgen del Carmen,
y ahora, la tengo en Carrizal
la tierra, donde yo nací…”.

En esa obra musical Diomedes le agradece a su compañero de fórmula, quien había muerto seis meses antes, le confiesa que no estuvo en su sepelio porque quiso hacerse a la idea que estaba viajando lejos:
“Está, con Dios allá en el cielo, sentado con el padre a su diestra, en cambio, en el cementerio, me mata la tristeza”.
Para llegar al lado de la virgen hay que recorrer, después de abrir el portillo ubicado a un lado de la vía, exactamente 20 minutos a pie, pasando por un camino agreste y quebrado donde se siente el olor a campo que se impregna en la piel.
La aventura culmina al ver a la distancia una casa y unos potreros, se escuchan ladrar a varios perros, aparece una señora de edad, antes de que se acerquen los animales, los llama y le hacen caso. La tranquilidad volvió al lugar, y se produce un recibimiento con un delicioso tinto con clavito de olor.
Ya en la cómoda estancia de la casa, en un rincón estaba la Virgen del Carmen rodeada de flores, velas, afiches, una Biblia y tenía tapada la corona con un sombrero vueltiao, que el propio Diomedes le puso el día que la llevó.

Enseguida, toma la palabra Ana Mercedes González, la mamá de Juan Carlos ‘Cacalo’ Maestre, encargado de la administración de la finca. “Hace como 20 años, el propio Diomedes trajo esa virgen a la finca. Desde ese momento la limpiamos, le ponemos sus velas y flores, le rezamos con fe y devoción. Ella nos cuida y libra de todo mal, especialmente a Diomedes”.
Al indagarle sobre la más reciente visita de Diomedes a la finca, señala que “Él vino hace como dos años. Cada vez que llega se arrodilla, llora, reza y hasta le pide a la Virgen del Carmen más de la cuenta”. (Risas).
Seguidamente expresa: “Claro, ella es su patrona y lo ha librado de todo. Lo bueno es el 16 de julio, fecha de la celebración de su fiesta, esto acá es grande, la finca se llena y todos vienen a pedirle a esta bendita virgen”.
La ocasión no es desaprovechada para recordar el gesto bonito de Juancho Roís con su padrino de matrimonio Diomedes Díaz, y naturalmente pedirle a la virgen para que le conceda las peticiones a todos sus devotos. Una oración nunca está de más.
Al regreso, con las historias recogidas en el propio terreno, se repitió una y otra vez la famosa frase de Diomedes Díaz: “Virgen del Carmen, dame vida, dame salud, que lo demás lo arreglo yo”.

Otro plano de la casa donde nació Diomedes.

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JUAN RINCÓN VANEGAS. Periodista y compositor vallenato nacido en Chimichagua, sur del departamento del Cesar, Colombia. Jefe de Prensa del Festival de La Leyenda Vallenata. Uno de los más destacados cronistas del norte de Colombia. 




sábado, diciembre 29, 2012

HENRY HOLGUÍN: EL CRONISTA CON ALMA DE VAQUERO (PARTE I)


Los últimos momentos de uno de los grandes cronistas colombianos, fallecido recientemente en Ecuador.

Por: Héctor Sarasti
Colombia.

Sábado 7 de diciembre del 2012... Al filo de las 9 de la mañana…
...Guayaquil (Ecuador)...
Ciudadela Los Ceibos Norte, villa (casa) 309, el legendario periodista colombiano Henry Holguín Cubillos está sentado frente a su computador de mesa, de color gris y CPU al piso, en el cuarto de trabajo (“Refugio”) de la parte anterior de la imponente casa, de color verde, de techo a dos aguas, que ocupa en ese exclusivo sector porteño y que es desde hace un tiempo su hogar dulce hogar...
...
Medellín (Colombia). Sector de la Calle 80a, occidente, el periodista colombo-español, Héctor Sarasti, se encuentra de paso por esa ciudad colombiana y, sentado frente a la pantalla del computador, esboza el guión para televisión de lo que será un nota periodística que recientemente cubrió en Barranquilla… alternativamente mira su muro en la red social Facebook… cuando…
Por casualidad y, por unos instantes, sostiene el que será uno de los últimos diálogos que mantuvo en vida Holguín Cubillos, uno de sus ex jefes y compañero de crónica roja,  sobre este Valle de Lágrimas. El legendario cronista caleño, de 63 años, moriría tan solo minutos después fulminado, entre otras causas, por un infarto.

Diálogo Facebook:

8:59
Henry: muy probablemente llegue a Ecuador la próxima semana. Me comentaste que viajabas a Colombia para navidades por tierra... pues, nos devolvemos los dos... me dices si esa opción existe. Yo regresaría a Colombia antes del 24, viajo a Europa el 16 de enero.
8:59
Henry Holguin
NO VOY A VIAJAR...TE ESPERO AQÚÍ....
9:01
Bueno allá nos vemos... ‘échale más agua al caldo’...
09:02
LISTO PARCE...MI CASA ES SUYA


gracias, estemos en contacto... un abrazo y tenemos pendiente la de Blanco del Valle...
9:03
TRAIGA DE LA DE SIN AZUCAR
9:04
Hector Sarasti
Ok...espérala... un abrazo.



El diálogo desprevenido y sin mayor contenido antecedió al fallecimiento del comunicador Holguín Cubillos, entonces Editor General de Diario Extra, el periódico de mayor circulación de Ecuador, y persona que durante más de 50 años ejerció su oficio de cronista con alma, corazón y vida, al punto de que su existencia pareció más la de un 'cowboys' o  vaquero en la conquista del oeste americano que la de un periodista común y silvestre.

Singularizaron la vida de Holguín su concepto de la información y del ejercicio de la profesión. El sensacionalismo -entendido como una manera de llamar la atención del lector- fue su fuerte. Creó escuela. Pero jamás se consideró héroe en su vida diaria porque simplemente fue de lo que fue: un contador de historias y un vividor excelso de la vida. Ese era el famoso “Enano”, “El fantasma” o ” “El Verdugo”, algunos de los remoquetes con los que trascendió ante la opinión pública colombiana y ecuatoriana aunque simple y llanamente fue Holguín, el caleño aquel descendiente de los judíos aquellos que un día cualquiera de principios del siglo pasado llegaron a El Tambo (Cauca) para vender, entre otras cosas, telas. Y contribuir con una estirpe muy prolífica.

SUS ÚLTIMOS MINUTOS…

Holguín descendió la docena de escalones que hay entre la buhardilla y el patio de la mansión para luego entrar al salón comedor. Dispuso que la empleada le sirviera el desayuno en un extremo de la mesa acristalada y se sentó en la silla metálica, de cuerina y de color marrón, mientras dialogaba con uno de los dos circunstantes...
De un momento a otro, levantó los dos brazos a la altura de los hombros, en forma de “U”,  como intentando dar un manotón sobre la mesa, pero no pudo. Acto seguido, desgonzó sobre su pecho la barbilla y, así, sin mayor fórmula de juicio dejó de existir inclinando la cabeza. Las constantes vitales se ausentaban al paso de que quienes estaban en el lugar no atinaban a qué decir o qué hacer.
Hacia las 10 de la mañana apareció la aguerrida periodista y reportera de Diario Extra, Germania Salazar Ichazo, avisada de los hechos en perfecta disposición de atender el mínimo requerimiento del que fuera su jefe estuvo en el lugar de los hechos. Arribo que se simultaneó con la llegada del también periodista Napoleón Domenech. Ambos, en un intento desesperado llevaron a Henry Holguín a un centro hospitalario pero todo fue inútil.

…Emprendió el viaje al otro mundo por unas causas que el informe médico - realizada la valoración de su muerte- sustentó en estos términos:

“Lugar de fallecimiento: Domicilio. Fecha de defunción: 7/diciembre/2012. Causas de defunción: falla multiorgánica, infarto agudo del miocardio, cardiopatía isquémica y diabetes mellitus Tipo II. (Firmado). Médico Carlos Orellana. Se adjunta al presente, el Informe Estadístico de Defunción, para efectos en el Registro Civil del Lugar de Residencia, cadáver que ha sido debidamente formolizado. Funeraria: Junta de Beneficencia. Ministerio de Salud Pública. Dirección Provincial de Salud del Guayas. Departamento de Estadística”.

Por esas cosas de la vida hacía apenas pocas horas Salazar y Domenech habían estado en una capacitación que les hizo Holguín sobre crónica periodística en la zona del Cerro de Santa Ana, de Guayaquil. Una clase magistral de periodismo sensacionalista que jamás pudo ni podrá tener continuidad. El que la impartía dejó de existir y, en cumplimiento de su última voluntad, se hizo enterrar en la parroquia Salango, cantón Puerto López, en la Provincia de Manabí, Ecuador, al arrullo del mar y por cuenta de su entrañable amigo el empresario Alfonso Pinargotty Lara.

 “Moriré en Manabí, en Salango, de ser posible y escribiendo”, afirmó en su libro “DIARIO DE UN REPORTERO condenado a MUERTE”, que le publicó la Editorial Edino, de Ecuador.

Dicho y hecho.

Q.E.P.D.

Nota: En lo que atañe a mi, Héctor Sarasti, recorrí intempestivamente 1.049 kilómetros desde Medellín (Colombia) hasta Salango (Ecuador). Sin tiempo para volar viajé por tierra durante dos días intentando llegar a sus honras fúnebres. Monté en 7 buses, un taxi, un camioncito repartidor de agua y crucé la frontera colombo-ecuatoriana a la altura de Rumichaca una fría madrugada de diciembre del 2012. Nada cuento para elogiarme, ni para posar de nada. Me da y me importa un pepino la travesía. Sólo quería verlo por última vez.

Al final estuve con él, de callejero a callejero, frente a esa tumba costera runruneada por el mar pacífico en el extremo del cementerio de Salango, en el barrio Brisas del Mar...

Henry: fuiste flor de cualquier tiempo
Pero ahora el tiempo tuyo sobre esta tierra
Solo se minuteará en el reloj de nuestros corazones...

Tu amigo,

Saras.

VIDEO FUNERAL
SALANGO



SALANGO,TUMBA HENRY HOLGUIN
FOTOS











martes, noviembre 06, 2012

ESPAÑA AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS ECONÓMICO

Por: Héctor Sarasti
Director General
Periódico Digital
EL COMENTARISTA


España es una de las naciones que sufre con más rigor la crisis económica en Europa. Por eso EL COMENTARISTA presenta un video reportaje testimonial de este lamentable drama. 

Bienvenidos.


VIDEO REPORTAJE

ESPAÑA AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS

 

viernes, octubre 26, 2012

UNA ELEGÍA SENTIDA A UNA ABUELA AMADA



EL COMENTARISTA les presenta un poema espontáneo de un joven ecuatoriano que homenajea a un ancestro en un tono sensible y agradecido a flor de piel.

Por: Kleber Wilfrido Barragan Hernandez
Ecuador.



Mi abuelita bella, tanto que compartiste con nosotros desde la niñez brindándonos tu amor, tu ejemplo en vida y demostrando a este mundo, contaminado, que los verdaderos valores morales y principios se demuestran y no solo se predican; y lo más importante luchaste contra viento y marea por conservar a tu lado la dicha de vivir en sagrado matrimonio.

Eras Lucrecia. Lucrecia Hernández Castillo, riobambeña, mujer de principios, trabajadora, buena amiga. Conoces a mi abuelo  Segundo Hernández, te casas por la iglesia con él, viven felices, traes al mundo a mi  madre, Aída Castillo Hernández a la que le diste con mucho sacrificio educación para que con los años fuera docente, aún sin tu tener mayores recursos económicos.
Con los años nacimos Kerly Pamela Silva Hernández, Diana Hernández Guevara,  yo y todos tus demás nietos y tu familia.

A mi, a pesar de las vicisitudes económicas me metiste en el corazón la fuerza del revolucionario, de aquel indígena de acero que siente el dolor y a veces no lo expresa y como dice la letra de la canción “cholo soy” del Cholo berrocal:

entonces ¿qué quieres?
¿qué quieres que haga?
¿que me ponga alegre
como día de fiesta
mientras mi hermanos
doblan las espalda
por 4 centavos que el patrón les paga?
¿quieres que me ría
mientras mis hermanos
son bestias de carga
llevando riquezas que otros se guardan?
¿quieres que la risa me ensanche la cara
mientras mi hermanos
viven en las montañas
como topos
escarba y escarba
mientras se enriquecen los que no trabajan?
¿quieres que me alegre
mientras mis hermanas
van a casas de los ricos lo mismo que esclavas?

Lucrecia te amo.

Recuerdo los días en los que, al callado de mi madre, me dabas bastante pan y mantequilla.

Siento que falleció  quien rezaba tanto por toda la familiaahora debemos cuidarnos el triple. por cuestiones personales no estuve cerca de ti en tu suspiro final…Tu legado y recuerdo indeleble y tu ejemplo permanecerán en el tiempo.
Te ganaste la admiración de toda tu familia por tus más de 90 años en la faz de la tierra, dejando profundas reflexiones de vida y de moral.
“Caminante detén tu andar porque mi abuela no murió solo esta descansando hasta el juicio final”

Firmado. Tu nieto.

Nieto eternamente agradecido...
Paz en tu tumba, madre de mi madre, origen de mis orígenes

He aquí mi presencia pues he prometido
que venía a verte aunque estuviera afligido,

tu no sabes como eso afecta a mi corazón.

Dios mío ayúdame y nunca permitas que mi alma
se destrose con está visita a mi ABUELITA, que  no me escucha.

Estando ahí acostada no me mira, no me abrasa, no me dice nada...

Te noto pálida, no eres la misma, te falta la sonrisa
que dibuja tu carisma, te siento muy fría y tus labios resecos.
Inútil te ves pero eso no importa porque te amo.
Te amo y amaré como eras y nunca sentiré lo mismo con otras mujeres,
Dios me creo para quererte a ti,
yo maldigo el momento en que te perdí,
y esta perdida, ABUELITA, es indudablemente eterna.
Quisiera inventarme una luz moderna que alumbrara el camino de la felicidad
porque sinceramente no acepto la realidad,
un ser humano no es capaz de aguantar este peso
yo sufro me remuerdo y lloro en exceso si crees que exagero
pues lo hago por ti, porque demuestro lo que tu significas para
mi, ABUELITA, 
TE AMO...
¡QUE DOLORRR!
¡PERDONAME POR NO HABER ESTADO A TU LADO EN TU ÚLTIMO SUSPIRO...!
TE AMO BELLA DAMA