lunes, septiembre 03, 2012

“LA FE SON DOS LETRAS LARGUÍSIMAS CUANDO SE ESCRIBEN CON EL CORAZÓN”


 La historia de un inmigrante colombiano que ha vivido en diferentes países y que capea la crisis económica en España como mejor puede, con fe.

Por: Héctor Sarasti
España.

Trascurría mediados de la década de los noventa…

El avión de Iberia se aproximaba a la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional “David Ben-Gurion” de la ciudad de Lod, a escasos 15 kilómetros de Tel Aviv, capital del Estado de Israel, Oriente Medio, y el inmigrante colombiano, que llevaba a cuestas más de 20 horas desde su país natal, Nelson de Jesús Bedoya Tórres mezclaba en su corazón una extraña alegría y una honda tristeza que le devino en un llanto, quedo y sentido, cuando el chiquillo de 9 años que le ayudaba a traducir y rellenar la Tarjeta de Pasajeros para presentarla en Inmigración de dicho aeropuerto le atizó a la cara:
-“¿Adónde llega, señor? ¿Adónde nadie?...”
La afirmación del inocente chiquillo, su compañero de silla, le hizo sentir la ausencia que muchos inmigrantes llevan en el alma, la misma que rebrota -en ocasiones- con más fuerza ante el incierto futuro lleno de vicisitudes que se presume se vendrá encima y que, la mayoría de las veces, no es un llamado a equívoco.
Bedoya se sintió solo, solísimo, pero no por ello menos dispuesto a jugarse el todo por el todo en esa tierra nueva a la que llegaba para probar suerte empleádonse en lo que fuera y con la sana intención de hacerse a unos shequelines, traducidos a dólares, que le permitieran comprar la finca que su abuelo le vendía y alcanzar uno que otro sueño que atisbaba ya en su madurez.
Dejaba atrás un pueblo acurrucado en una ladera de las montañas centrales Colombia llamado Belalcázar, pedacito de él, del que partía entonces para encontrar un mejor presente, atesorar un buen futuro e irse de este Valle de Lágrimas con un poco más de lo que fue recibido. Al menos eso pensaba una vez reunió el dinero para viajar a probar suerte en esa nación que, hoy, pasada casi una veintena de años, y ahora sin residir en ella, lleva en su corazón: Israel.
Después de mil y una peripecia hace pocos meses Bedoya Tórres recorría las calles de Manhatan, Nueva York, (EEUU) buscando la sinagoga judía que hay en esa exclusiva zona, como un reconocimiento a lo dado por el mundo hebreo.
Le quedaron de su estadía en Israel no solo las vivencias sino también su acercamiento a la cábala (del hebreo קַבָּלָה‎ qabbalah, ‘recibir’) , “disciplina y escuela de pensamiento esotérico relacionada con el judaísmo que utiliza varios métodos para analizar sentidos recónditos de Torá (texto sagrado de los judíos, al que los cristianos denominan Pentateuco, y representa los primeros cinco libros de la Biblia cristiana)”.
AQUELLA LUCHA…
Llegado a ese país Nelson de Jesús buscó el amparo de uno que otro conocido que le referenciaron desde su tierra. Ninguno apareció salvo la suerte que tuvo al dar con un argentino que era el portero de un hotel en el que supuestamente se iba a alojar el colombiano a su llegada a Tel Aviv.
“Esto lo cerraron”, le dijo a Tórres que aumentó más su zozobra, sin saber donde dormiría aquella primera noche como inmigrante en un país desconocido. “Si espera yo lo llevo a otro, barato”, le acotó el recién conocido.
Pasó el día y hacia las 7 de la noche salió el improvisado guía quien, al poco rato, le tenía frente al más lustroso cartel que pueda significar todo lo contrario: “Miami Vice”. Rutilante nombre para una pensión que albergaba en su seno una variopinta camada de huéspedes de una pensión cochambrosa.
Lo mismo era un árabe, que un hindú, que sujetos de buenas, malas y ¿qué es costumbre?... maneras. Un universo que le dolió aún más a él, un joven de pueblo, criado de buena manera en un hogar campesino donde si bien no abundaban las riquezas si había un exquisito respeto por las creencias.
No hubo de otra. A dormir allí mientras los días posteriores haría que se fueran en una búsqueda incesante de trabajo. No fue fácil, aún más cuando de los 1.200 dólares debía girar a Colombia 1.000. Dicho y hecho. Se quedó con 200 dólares y la certeza de que si no conseguía trabajo la pobreza no lo iba a alcanzar. ¡lo iba a atropellar!.
Pagados los 20 dólares “Miami Vice” era su vivienda y, en ocasiones, su sitio de infortunio. Como aquella vez que le dio por pedir en la recepción del hotel que le dieran los 200 dólares que había guardado en la caja de seguridad. Los que guardó en su billetera y al lado de sus pertenecías ahí en su cama, una de las tantas que había en ese alcoba colectiva.
Mientras se aseaba vio como un árabe le hacía señas desde una ventana. Lo que no comprendió pero si lo llevó a intuir que algo salía mal con sus cosas. No se equivocaba, su ropa estaba desperdigada por el piso y su dinero ya no era suyo. Lo habían robado. Supo quién y cómo pero ya era tarde. Nada se pudo hacer por recuperarlos.
De allí en adelante conoció el hambre, la soledad, la ausencia de afecto y bebió lágrimas de indefensión. Hasta que la vida le dio un trabajo y después de un tiempo le dio sus primeros 180 dólares de ganancias. Se sintió feliz. De ahí para adelante fue conocer un país y sus grandes ciudades, entre ellas, Jerusalem. “Sentí una alegría inmensa apenas puse un pie en esa ciudad”, dice emocionado Bedoya que, pasados los años reside al sur de España y regenta un locutorio de su propiedad. “Y me da alegría saber de Israel, de haber vivido por varios años allá, de saber a esas personas que son gentes buenas”, dice.
Sus anhelos lo llevaron a España a principios del año 2000. Igual emigró con la esperanza de superarse y con la fe de alcanzar un mundo mejor. Mundo que ha alcanzado con su esfuerzo no en balde ha podido viajar a Viena, Budapest y Praga, ir a las Piramides de Egipto y, recientemente, estar en Nueva York.
 No es un rico, es un hombre que ha luchado con la mejor arma que conoce el hombre: la fe en si mismo. La misma fe que lo lleva a afrontar la brutal crisis económica con la certeza de que vendrán tiempos mejor, tiempos a los que llevaran dos letras "fe que son dos letras larguísimas cuando se escriben con el corazón".

Este locutorio, al este de España, lo ha levantado con esfuerzo y dedicación.



Trabajando en pleno verano.

domingo, agosto 19, 2012

AL PARTÍR DE LEGANÉS UN BESO Y UN ADIÓS.....


Por: Héctor Sarasti
EL COMENTARISTA
Leganes (Madrid) y Villarrubio (Cuenca)
España.

Cubierta Leganés. Historia breve de un reportaje curioso.
El sofocante y abrazador sol de la media tarde del sábado 18 de agosto se desplegaba al borde de los 40 grados en las solitarias calles de ese distrito de Madrid, España, llamado Leganés. Poco había cambiando el ambiente asfixiante después de recorrer 400 kilómetros desde la costa del Mar Mediterráneo hasta ese poblado obrero de la megaciudad madrileña. El verano era uno solo en los cuatro puntos cardinales de la ‘hispania’ moderna.
-¿Perdone, la Cubierta de Leganés?
-Gire tres rotondas, avance una calle y la verá usted a la izquierda…
La pregunta la hizo este escritor a un joven viandante que se colaba solitario por una de las calles de esta miniciudad obrera de 300 mil personas, poblado que se come implacable Maǧrīţ (en arábe) y que españolizado se lee Madrid que significa: lecho de río o cauce.
Madrid, cruce hace 2 mil años de las dos principales calzadas romanas, es hoy una ciudad de 7 millones de almas venidas de todas las latitudes del mundo y que hacen vida, entre otros muchos sitios, en las empobrecidas barriadas populares debido a la impresionante crisis que agobia esta nación, que ha sido grande entre las grandes al punto de haber sido dueña de medio Estados Unidos. Y que hoy se ahoga en una deuda de mil millones de millones de euros, tan alta que nadie nunca de quienes viven y de muchas generaciones venideras podrán verla pagada…
Sigamos…
La cubierta, un redondel similar a un pequeño estadio, se levantaba imponente, en medio de unas fiestas locales que tenían las calles de Leganés repleta de barreras de toros que descansaban arrumadas a un lado de las principales vías a la espera que la corrida del próximo día las hallara puestas y fortalecidas para deleite y seguridad de los felices tentadores de la muerte encarnada en un toro bravío.
En vista de la imposibilidad de esperar un día para la entrevista, hasta el domingo, regresé de inmediato a mi ciudad de origen y, sobre mi senda y de casualidad, pasé por el sitio donde falleció un viejo conocido de este reportero, Nino Bravo, uno de los cantantes más famosos de España. El sitio: Villarrubio Cuenca.
Paré el coche. Avancé cinco metros y me topé con la inmensa cruz roja que dice: “Nino Bravo”. Leí las cuatro baldosas que hay en el pedestal que sirve de base y que reconocen la grandeza de Luis Manuel Ferri Llopis, como se llamaba en realidad, tres de las cuales fueron donadas por los pueblos que dieron vida a los pocos años que vivió: Aielo de Malferit, donde nació; Villarrubio, donde murió; y Valencia, donde hizo la mayor parte de la vida artística.
Se me vino a la mente una de sus melodías que muchos recordarán y la canté entre dientes:
“Dejare mis tierras por ti 
dejare mis campos y me iré 
lejos de aquí 

Cruzare llorando el jardin 
y con tu recuerdos partiré 
lejos de aquí 

De día viviré pensando en tu sonrisa 
de noche las estrellas me acompañaran 
serás como una luz que alumbre mi camino 
me voy pero te juro que mañana volveré 

Al partir un beso y una flor 
un te quiero una caricia y un adiós 
es ligero equipaje para tan largo viaje 
las penas pesan en el corazón 
Más alla del mar habrá un lugar 
donde el sol cada mañana brille más 
Forjaran mi destino las piedras del camino 
lo que no es querido siempre quedara 

Buscaré un hogar para ti 
donde el cielo se une con el mar 
lejos de aquí 
con mis manos y con tu amor 
lograre encontrar otra ilusión, lejos de aquí

El reloj del Ford marcó las una de la madrugada del domingo 19, ingresé al estacionamiento bajo el departamento que ocupo y, después de sumar 900 kilómetros en menos 12 horas de viaje, bajé las dos cámaras digitales, el trípode, un pedazo de toalla con la que me secaba el sudor y una lata de bebida isotónica que llevaba para rehidratarme.
Pensé automáticamente:
-Bueno, otra vez será…
Y rematé, sonriendo:
-… o no…






martes, julio 10, 2012

EL CAMINO QUE LLEVA A UN CURIOSO REPORTAJE DE VER PARA CREER.

UNO DE LOS REPORTAJES MÁS CURIOSOS PRESENTADO RECIENTEMENTE EN  LA TELEVISIÓN COLOMBIANA LO DIFUNDIÓ EL PROGRAMA "TESTIGO DIRECTO" DEL CANAL CARACOL Y CARACOL INTERNACIONAL Y SE LLAMÓ "CARAMELO: EL BURRO QUE SE CREE CABALLO". COMPARTIMOS ESTA PEQUEÑA CRÓNICA DEL DETRÁS DE LA HISTORIA. EL AUTOR ES NUESTRO EDITOR GENERAL.

"
El domador Carlos Román y "Caramelo", el único burro en el mundo que practica equitación. 

Momentos de la grabación en Andalucía, sur de España.

 Por Héctor Sarasti
Editor General
EL COMENTARISTA
La noche de ese sábado de otoño del 2012 helaba hasta tiritar al paso de que el vetusto coche, que bordeaba las entrañas de las estribaciones de La Sierra Nevada, en Granada,  sur de España, no se cansaba de avanzar en ese ambiente que bordeaba los  -1 grados centígrados…
El reloj del auto digitaba la “1:00 a.m.” mientras el otro reloj, el mental, indicaba que el encuentro para el reportaje del burro “Caramelo” comenzaría a las 6 de la mañana en el estacionamiento del  Centro Comercial Carrefour, en Jerez de La Frontera, Andalucía, cuando recogería al camarógrafo que tiene, singularmente, el nombre del descubridor del Río Amazonas: Francisco Orellana, quien compartiría su amplia experiencia en el mundo de la imagen con un callejudo reportero que jamás pues pierde la esperanza de hacer su oficio -el que ama infinitamente- el de periodista.
El cálculo matemático indicaba que la división entre 700 kilómetros de distancia y la velocidad promedio dejarían al periodista hacia las 5 de la mañana en la entrada de Jeréz, la cuna mundial del refinado licor que lleva su nombre y, por extensión geográfica, del  Descubrimiento de América.
Pasada La Sierra Nevada, el viaje ya sumaba 4 horas desde el sur de la Provincia de Alicante, Valencia, y solo era asunto de conservar la velocidad indicada y descansar cada dos horas unos 15 minutos para agotarse lo menos posible. El recorrido llevaba por las autovías A-7, A-45 y A-4. Todos los tramos que unen dos puntos muy distantes y distintos  de la España de hoy  como es el Este y el Sur, los mismos puntos que hace 2 mil años dividieron los romanos, llamándolos en algún momento “Hispania Bética” e “Hispania Cartaginense”, los que tejieron de caminos (calzadas romanas) para pasar gente, comida, tropas y armamento para conquistar, dominar y expandir su imperio.
Nos estrechamos la mano apenas nos identificamos a las 6 en punto de la mañana en el citado estacionamiento.
Nos conocíamos por teléfono pero jamás nos habíamos visto en persona. Dialogamos unos momentos: Le comenté los detalles de lo que consideraba era la parte periodística del reportaje que me había llevado a viajar tan lejos y, a su vez, él manifestó su opinión sobre la parte técnica que, dicho sea de paso, manejaría con una experiencia y una experticia de la que estoy hoy inmensamente agradecido.
Grabaríamos en formato NTSC (americano) y no en PAL (Europeo). Las tomas irían 10 mil kilómetros más allá de donde nos encontramos y debíamos tener en cuenta parámetros de grabación específicos para que el material filmado pudiera ser reproducido a la hora de editarse en la ciudad colombiana de Bogotá.
Él sacó del baúl de su moderno automóvil el trípode, la cámara Panasonic  500 P2P y un par de morrales y los pasó al coche que llevaba el que redacta estas líneas. De mi parte, reacomodé las dos cámaras réflex que llevaba (EOS 500D y EOS 600D) y poco más. Estábamos listos.
En ese transitar entre Jeréz y la población de Montellano, Sevilla, hablamos cada uno de lo suyo. Él de lo que consideraba era su oficio y yo, el mío.  Se pasó la hora y arribamos  a Montellano,  la población con más toros de lidia por kilómetro cuadrado de todo España e igual el mayor asiento de caballos de doma o equitación andaluza del mundo.
Estuvimos todo el día haciendo reportería. El dueño del burro menos burro ayudó más de lo deseado. Al final, acabamos el reportaje. Quedaba así cerrado un reportaje que hoy ven miles de personas alrededor del mundo. Gracias.
Héctor Sarasti. Día del reportaje.

El camarógrafo Fran Orellana, en acción.
CAMPAÑA DE EXPECTATIVA
TESTIGO DIRECTO


CRÓNICA
"TESTIGO DIRECTO"
"EL BURRO QUE SE CREÍA CABALLO"




sábado, junio 02, 2012

¿"LA GOTA FRÍA" DE RAFAEL ESCALONA?¡COMO ÑO, MOÑITO!



Una publicación de la prestigiosa aerolínea Avianca contó por medio mundo a sus pasajeros que la canción "La Gota Fría" la compuso Rafael Escalona. Algo que llevó al Jefe de Prensa del Festival de la Leyenda Vallenata, Juan Rincón, a pegar -y vaya coincidencia- el grito en el cielo. Y con razón. Aquí la historia contada por el periodista vallenato.

Por Juan Rincón Vanegas

“Acordate Moralito de aquel día
que estuviste en Urumita
y no quisiste hacer parranda.
Te fuiste de mañanita
sería de la misma rabia”.

En las páginas 186, 187 y 188 de AVIANCA en revista, correspondiente al mes de mayo, que se consigue de manera gratuita en los vuelos nacionales e internacionales de la mencionada aerolínea, aparece una nota titulada ‘Escalona: más allá de la música’, firmada por Laura Samper Blanco, donde se señala que la canción ‘La gota fría’ es de la autoría del maestro Rafael Calixto  Escalona Martínez.
Como si lo anterior no fuera suficiente, en el remate de la mencionada nota se consigna que “saben que para mantener vivo el legado de uno de los compositores más importantes del mundo, no basta con cantar “me lleva él o me lo llevo yo”, porque entonces, ahí si, se les acaba ‘la vaina’.
Iniciamos, a manera de justicia y veracidad folclórica, diciendo que la canción ‘La gota fría’ no es de la autoría del maestro Rafael Calixto, sino del juglar Emiliano Zuleta Baquero y, que surgió de la piqueria en la cual se enfrentó con Lorenzo Miguel Morales Herrera.
No hay que escribir ‘al vuelo’, y ante esto quedé frío al leer esa salida por la puerta de atrás, y para más inconformidad, no poder comunicarlo de inmediato porque estaba con los celulares apagados. Me tocó esperar bajarme del avión para poner el grito en el cielo y mandarle enseguida una razón al maestro Escalona directo a ’La casa en el aire’.
Los comentarios recayeron en la escritora de la nota, a quien si le cayó ‘la gota fría’, por no darse a la tarea de investigar, y poner a volar un escrito en una revista con mucha altura y de circulación garantizada.
Al consultarle sobre el tema al cantante ‘Poncho’ Zuleta, hijo del viejo Emiliano, dijo que “a mi padrino Rafael Escalona no es necesario que le regalen canciones, porque su grandeza está por encima de todo, y mi papá, que era celoso con su máxima obra musical, menos lo haría. Que corrijan eso volando”.

La canción

‘La gota fría’ es la canción vallenata más escuchada en todos los tiempos, y su autor Emiliano Zuleta Baquero la compuso en 1942, seis años después fue grabada por Guillermo Buitrago y su grupo ‘Trovadores de Barú’ para Discos Fuentes. Inicialmente, la canción fue grabada con el título ‘Qué criterio’ y apareció Guillermo Buitrago como su autor, pero Emiliano Zuleta entabló una acción legal y todo se arregló, hasta ahora que vuelven y le quitan ese derecho ganado con su talento y registrado en Sayco.
Después de esa primera grabación, vino la realizada por Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza, en 1965 para el sello Orbe, considerada la mejor interpretación. Seguidamente, apareció la versión de Ismael Rudas y Daniel Celedón, ‘El Doble Poder’ y muchas más, incluyendo la más sonada de Carlos Vives y la del español Julio Iglesias.
Al respecto, el investigador e historiador vallenato Julio Oñate Martínez explicó que “la célebre canción ‘La gota fría’ nacida en las entrañas de Urumita, La Guajira, es la más conocida en el mundo y cuenta con más de 80 versiones de artistas nacionales e internacionales. En ese momento, nadie pensaba que ese enfrentamiento con ofensas y sacadas de madre incluida llegara tan lejos. Pensar que Emiliano Zuleta y Lorenzo Morales prendieron la hoguera, y muchos creyeron que eran enemigos, pero fueron grandes amigos, incluso, se juraron que el día que uno de ellos muriera, el otro dejaba de tocar su acordeón. Emiliano el verdadero y único autor de la canción, murió primero, el 30 de octubre de 2005, a la edad de 93 años, y Lorenzo Morales cumplió la promesa hasta su despedida de la vida hace nueve meses”.

Historias…

Alrededor de esta famosa canción se han tejido muchas historias, sea la ocasión para recordar dos de ellas.
El maestro Lorenzo Morales en una entrevista indicó que “al que le van a dar le guardan, y mi compadre Emiliano se quiso salir con las suyas, pero al final yo salí ganancioso, aunque con el bolsillo pelao. Nunca peleamos, fuimos excelentes amigos y compañeros de parranda. Si analizan bien la canción, parece que fuera de mi autoría y hasta muchos todavía me preguntan eso, porque en todo el trayecto de la letra aparece es 'Moralito' como el inspirador. En fin, esas son jocosidades de las canciones y en este caso soy solamente el protagonista, porque de ella no obtuve ni un peso, porque mi compadre Emiliano Zuleta no es que fuera tacaño, sino olvidadizo".
En otra oportunidad, ‘Poncho’ Zuleta supo que a los pocos meses de haberle grabado Carlos Vives a su papá Emiliano la canción ‘La gota fría’, recibiría por concepto de regalías la suma de 80 millones de pesos. ‘Poncho’ le pidió a su papá que lo autorizara para realizar la diligencia del retiro del cheque y, posteriormente, la entrega de la plata en efectivo. El viejo ‘Mile’ le respondió: “No ‘Poncho’, prefiero agarrar esa platica y echarla al fondo del mar, antes de que tú vayas".


Juan Rincón, el autor de la nota.

domingo, abril 15, 2012

GUSTAVE EIFFEL, EL DESCANSO ETERNO DE UN INCANSABLE

El ingeniero francés Gustave Alexandre Eiffel es uno de los grandes genios de la humanidad. Muerto en 1923 dejó como testimonio perpetuo sus obras y no solo la famosa Torre que lleva su nombre. Quedan decenas de construcciones en países tan distantes como Bolivia, Ecuador, Panamá, Portugal, España y otros tantas alrededor del mundo. EL COMENTARISTA visitó su mausoleo en París. Tan sencillo como curiosamente desconocido.
Este es mausoleo de la familia Eiffel en el Cementerio Levallois-Perret, de París. 
Visitamos la desconocida tumba.



GUSTAVO EIFFEL
VIDEO






Por: Héctor Sarasti
Periódico Digital EL COMENTARISTAVilla de Levallois-Perret

Departamento de Altos del Sena

Distrito de Nanterre
Paris (Francia).



El  pequeño cartel de acero junto a la capilla tan ancha y larga como dos pasos extendidos y tan alta como puerta y media de una casa cualquiera, a la letra, dice: 
“VILLE DE LEVALLOISE-PERRET ICI REPONSE  GUSTAVE EIFFEL  1832-1923 QUI CONÇUT et REÁLISE á LEVALLOISE PERRET SES GRANDES OEUVRES METALLIQUES”
(Traducción): “Villa de Levallois-Perret aquí descansa Gustave Eiffel 1832-1923 que ha diseñado y fabricado en Levallois-Perret sus grandes obras metálicas”.


A escasos 6 kilómetros de distancia de la más majestuosa de sus obras, símbolo de la humanidad y portento de la ingeniería metalúrgica, descansa eternamente en el poco adornado mausoleo de la Familia Eiffel, Alexandre Gustave,  el reconocidísimo ingeniero francés de ascendencia alemana constructor de “La Tours de trois cents metres”  (“La Torre de 300 metros”) como se llama originalmente la Torre Eiffel en el proyecto sobre el papel que le dio vida perpetua en los céntricos Campos de Marte, de la capital francesa, aledaños al Río Sena a su paso por esta megaciudad europea a la que van anualmente 27 millones de personas a conocer este ícono.
Mausoleo que se hizo para que vivieran allí su eternidad Eiffel y los suyos. Algo distinto a la idea con la que se concibió la Torre Eiffel que se construyó pensando en que  tan solo duraría en pie los 6 meses que permanecería abierta la “Exposición Universal de la Industria y el Trabajo” que se llevo a cabo entre el 6 de Mayo y el 31 de octubre de 1889 en París. Por eso el Bureau (oficina) de la empresa Eiffel & Cie ejecutó el proyecto pensando en que tan solo sería la puerta o arco de entrada temporal a dicha Exposición aunque sí teniendo en cuenta que representaría un símbolo del país galo ante el mundo en ese momento de la historia de la humanidad.
No obstante todo lo argumentado, el paso de Eiffel por esta tierra solo queda testimoniado, amén de sus obras, por ese austero mausoleo en la zona 10 del cementerio de la villa parisina de Levallois-Perret, en la zona de Los Altos del Sena.
La tumba se encuentra  del lado opuesto derecho a la entrada principal, junto al paso del tren, en medio de otras 16 mil que se esparcen a lo largo y ancho de las 7 hectáreas que se habilitaron desde 1869 como camposanto y en las que también descansan prohombres como aquellos que gestaron la Revolución Francesa (“La Commune de París”); la vida política de esa ciudad (“La vie politique locale”); los sabios o grandes inventores (“Les precurseurs”) y uno que otro que dio su vida por Francia en algún conflicto mundial (“Le souvenir des guerres”).
De su empresa queda el Laboratorio de Pruebas Eiffel que algún día EL COMENTARISTA ha de mostrarles pero que a poco ahora les informa de que  esa empresa tuvo dos sedes: una en Levallois-Perret  y otra en París capital y que se dividía en Oficinas de Estudios, de Diseños, de Arquitectura y en una Secretaría de “Compatibilidad y Casos”.
La reseña del camposanto indica al respecto del ilustre muerto:
Gustavo Eiffel: “Ingénieur en construction métallique, il s’installe dèsn1862 dans ce qui n’est encoré que le villaje Levallois. En 1867 il dirige la compagnie des etablissements Eiffel, installe 48 Rue Fouquet, actualle Rue Gustave Eiffel. Les pièces de la tour, conçue á l’ occasion de l’ exposition Universelle, ont été fabriques dans cet atelier. Il en est de meme pour l’ armature metállique de la statue de la Liberté, ouvre de Bartholdi. No loin de la rue qui porte le nom de ce contructeur, quatre íresques murales illustrent ses reálisations metálliques, ailleurs, une réplique de la albatre celèbre la tour parisienne.
(Traducción) Gustavo Eiffel: Ingeniero de Construcción en Acero, se trasladó en 1862 a lo que sigue siendo la Villa Levallois. En 1867 dirigió la compañía Eiffel, situada en el número 48 de la Calle Fouquet, actualmente Calle Gustave Eiffel.  Las partes de la torre diseñadas con motivo de la Exposición Universal de París fueron fabricadas en el taller (El de París). Mismo lugar donde realizó la estructura metálica de “la Estatua de la Libertad”, obra de Bartholdi. No lejos la calle que lleva el nombre de este constructor hay cuatro murales que ilustran sus logros con el metal, igualmente una réplica de la famosa torre parisína.
UN RATO AL LADO DE LA HISTORIA
-Monsieur, où est le cimetière de Levallois Perret?
El hombre reflexionó mientras esperaba en la acera del Metro de la Estación de Levalloise-Perret. Consciente me indicó una de las salidas. Ascendí a la calle y quedé frente a un lujosísimo barrio en el que tienen la sede mundial empresas francesas tan famosas como Citróen o representaciones como la química alemana Basf o la austríaca Audi.
Era una mañana de invierno de comienzo de 2012 y el día se levantaba frío en el extrarradio de la capital francesa. La París de a pie, la ajena al turismo y a las ínfulas de ‘ombligo del mundo’ que aglutina por calles y avenidas gentes de todo el mundo parecía tan común y corriente como aquella persona que va y compra el pan y lo trae en la mano, pasea el perro, o la del taxista -sin mucho trabajo- que regatea un cliente, o la del pasajero del autobús o del Metro que corre para no perderlo... esa es la París fuera de foco.
Avancé 10 calles. Hasta llegar a la entrada del famoso cementerio donde reposa el sueño eterno Eiffel, allí donde está ese hombre que entre sus creaciones hizo la armazón de La Estatua de La Libertad, de Nueva York, obra que levantó completa y por primera vez en una calle de París cuando la sacó del taller donde la fabricaban mientras le daba los últimos retoques a ese regalo que hizo Francia a Estados Unidos, a finales del XIX. Magnificencia que se suma a la de ser el realizador de las compuertas del Canal de Panamá, en Centroamérica. Todo un personaje, todo un gran hombre.
Traspasadas las puertas en arco del cementerio solo se escucha el sonido del viento. Eifell calló para siempre pero quedan ahí gritando a cada segundo sus majestuosas obras.
¡Vive la france!


Calle principal por el Cementerio de Villa Levallois-Perret, de París.



Corona tallada en piedra en la parte superior de la Capilla.





Panorámica de las tumbas históricas del cementerio. Un par de banderas francesas.

Entrada principal.


Torre Eiffel y sus tres partes.

Plano de la Exposición Universal de 1889, en París. A la izquierda se observa la Torre Eiffel recién construída.


Estructura de la Estatua de la Libertad realizada por Eiffel.
Fotos que se observan a través del cristal de la capilla. La calidad de la fotografía es directamente proporcional a la poca iluminación que hay en el interior.

La Estatua de la Libertad levantada en el centro de París, antes de enviarse a Nueva York.
Plano original de los pilares.

Medidas de altura.

Diagrama de elevación, y emplazamiento de la Exposición.


Planos de la parte superior y de parte de las piezas de sujeción.

Parte superior.







EXPOSICION UNIVERSAL DE 1889




LA ESTATUA DE LA LIBERTAD